El vals de los bancos con el peligro

Buenos días, en cuanto a su solicitud de hipoteca: ¿cuánto pide?”. “300.000 euros, el precio”. “¿Ahorro?”. “Ninguno”. “¿Tipo de contrato?”. “Temporal, 3 meses”. “¿Nivel de estudios?”. “Primarios”. “¿Nacionalidad española?”. “No”. “Felicidades, su hipoteca ha sido concedida”. No, ahora no viene cuando Groucho Marx habla de la “parte contratante de la primera parte”. Es una situación real y fue el comportamiento generalizado de bancos y cajas en los años de boom. Dicho fenómeno se pone de manifiesto en el estudio de los profe- sores de la UPF The real estate and credit bubble: evidence from Spain (Ozlem Akin, José García-Montalvo, Jaume Garcia , José-Luis Peydró y Josep Maria Raya). Eran años de directrices laxas, en que se daban hipotecas a diferenciales bajos incluso a parados. En un escenario de elevada competencia, como los precios de las hipotecas (el diferencial sobre el Euribor) eran extremadamente bajos, la única manera de aumentar beneficios era aumentar el volumen de créditos. Luego llegaron las consecuencias en términos de problemas financieros de las entidades que todos hemos pagado. ¿Y el Banco de España lo permitía? En teoría el Banco de España imponía un coste muy elevado en términos de provisiones (y prohibición de titulización) a aquellas hipotecas cuyo porcentaje del crédito sobre el valor de la vivienda superase el 80%. Los bancos se saltaban esa regulación presionando a las tasadoras (de las que o eran propietarios o sus principales clientes) a sobrevalorar los pisos. El resultado del estudio es que los precios se inflaron una media del 29%. En nuestro ejemplo, para que la hipoteca no superase el 80%, se tasaría el piso en 390.000 euros, una barbaridad sin parangón mundial y que fomentaba más la ilusión de que el precio de los pisos no paraba de subir. ¿Cómo hacer que los bancos no vuelvan a olvidar los principios básicos del análisis de riesgos? Poner límites al poder de los bancos en las tasadoras y que el precio que se use para medir el porcentaje del crédito sobre el precio de la vivienda sea el menor entre el precio de tasación y el del registro notarial. Este último precio no se suele inflar, pues implica pagar más impuestos. Parafraseando de nuevo a Groucho Marx así evitaremos “estar en el borde del abismo y dar un paso adelante”

 

Dr. Josep Maria Raya

Publicat per Dr. Josep Maria Raya

Dr.Josep Maria Raya es profesor titular de la Escola Universitaria del Maresme (Universitat Pompeu Fabra). Su investigación se centra en economía de la vivienda y economía del turismo.

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