“MR. MARSHALL” EN LA FINAL

Hace cuatro meses, se iniciaron las negociaciones para que el  proyecto Eurovegas recayera en Catalunya. Mi postura inicial fue que no debemos dejarnos llevar por prejuicios (hay que huir de la  cul- tura del no sin un análisis) ni tampoco por cifras excesivamente golosas que nos lleven a comportarnos como el Bienvenido Mr. Marshall de Berlanga.

En primer lugar, relati- vicemos el impacto económico. Solo un 25% del turismo que atrae este tipo de proyectos no es nacional y las cifras de empleo rondan los 60.000 puestos de trabajo (un tercio de los que dicela compañía de Adelson).

En segundo lugar, Eurove- gas no es el proyecto soñado. Un país crece a largo plazo, básicamente por tecnología y talento. Eurovegas está muy lejos de cualquiera de esos conceptos. Como contraejemplo, los 14.300 empleos y los 550 millones de euros de valor añadido que generará el Synchrotron ALBA van en la buena dirección. Ahora bien, el ALBA se financia con dinero público mientras que Eurovegas sería una inversión privada. Por lo tanto, si la inversión privada dejara recursos netos a la sociedad (vía recaudación impositiva) para iniciar mejores proyectos sin alterar negativamente la imagen de Catalunya (ni de sus instituciones), podría entenderse como buena (a falta de alternativas mejores, claro). Es decir:

1.  Cualquier coste público pa- ra adecuar la oferta de Catalunya a las necesidades de Las Vegas Sands, SA desautoriza la inversión. Los rumores de trasladar el aeropuerto o el campo del Cornellà, eran inadmisibles.

2.   Las instituciones se deben  reivindicar. Aceptar, los condicionantes de altura de los edificios, también era algo innegociable. En este punto, son especialmente decisivas que las condiciones de seguridad y de entorno agradable de Catalunya, no se vean mermadas por el complejo. Este riesgo se debe de fijar a cero. Tampoco hay lugar para cambios legislativos ni jurídicos.

3.  El complejo únicamente  debería de suponer un producto turístico más que acompañe nuestra variada oferta turística. En ningún caso se debería de identificar la zona con el producto, pues se perdería nuestra riqueza turística. La marca turística es un activo intangible que cuesta mucho generar y muy poco que se deprecie. 4.  El proyecto debe cubrir los  costes negativos que genere (medioambientales y de adicciones) y dejar un excedente para que se puedan acometer  proyectos de futuro. Esto deja poco margen a la negociación impositiva (una tasa de juego del 45% se antoja como mínima).

¿Mis sensaciones? Desde  fuera, y a pesar de la poca transparencia de las largas negociaciones en curso, parece que conseguir el proyecto sea un triunfo por sí mismo, cegando la situación económica, la importancia de las condiciones. Si eso es así, la estrategia de Adelson de esperar a que la crisis apremie y de enfrentar a Barcelona y Madrid, habrá sido acertada.

 

Dr. Josep Maria Raya

Publicat per Dr. Josep Maria Raya

Dr.Josep Maria Raya es profesor titular de la Escola Universitaria del Maresme (Universitat Pompeu Fabra). Su investigación se centra en economía de la vivienda y economía del turismo.

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