El aprendizaje activo y el uso de la tecnología en clase

Giusti Giovanni

Un famoso proverbio chino recita lo siguiente:

“Tell me and I’ll forget; show me and I may remember; involve me and I’ll understand.” Que traducido al castellano significa “Cuéntame y me olvidaré, muéstrame y tal vez me acuerde, involúcrame y entenderé.

Como profesor, no podría encontrar frase más acertada.

Mi experiencia en las aulas me ha enseñado que no existe mejor manera para que los estudiantes aprendan, que involucrarlos proactivamente en el proceso de aprendizaje.

Pero, ¿qué significa involucrar proactivamente a los estudiantes? Y ¿Cómo podemos hacerlo de una manera efectiva?

Una buena metodología para conseguirlo es utilizando una técnica conocida como “active learning” o aprendizaje activo. Según Felder & Brent (2009), dos reconocidos investigadores de la Universidad de Carolina del Norte, expertos en el campo del “active learning”, se considera como aprendizaje activo todo lo relacionado al trabajo de clase que no se limita a que los estudiantes simplemente miren, escuchen y tomen notas.

Estas actividades incluyen por ejemplo trabajos en grupos, cuestionarios y tutoriales hechos en clase, o el uso de sistemas individuales de respuesta y feedback instantáneos entre otros.

Se trata de una metodología experimentada y que proporciona resultados tangibles.
En efecto, en un reciente e influyente artículo publicado en la importante revista científica americana “Proceeding of the National Academy of Sciences”, un equipo de investigadores demuestra empíricamente una considerable mejora en los resultados obtenidos por los estudiantes cuando el profesor utiliza técnicas de aprendizaje activo en clase, comparado con la enseñanza más tradicional (Freeman et al. 2014).

Existen dos principales elementos que facilitan la implementación eficaz del aprendizaje proactivo en una clase: (1) el uso de la tecnología y (2) la conformación del entorno.

(1) El uso de la tecnología

Es indudable que en los últimos años el Smartphone ha monopolizado la forma de interactuar y comunicarse de la población. ¡Debemos  aprovechar su uso masivo con fines didácticos!

Es por esa razón que en TecnoCampus hemos decidido llevar a cabo un estudio piloto utilizando una herramienta de nueva generación llamada SCHOOLINKED (en nuestro caso se llama TCMLINKED) que permite una rápida comunicación entre los alumnScreenshot_2016-05-11-16-14-19os, los profesores y la institución en general, creando de esta forma  un “ecosistema académico”muy dinámico.

Los estudiantes pueden enviar
mensajes de forma anónima a sus profesores desde cualquier sitio y en cualquier momento. Es tan sencillo como descargar la aplicación, acceder a la asignatura y con un simple “click” pueden preguntar aquello que necesitan. Cuando el profesor haya respondido al alumno, éste recibirá una notificación “push”, es decir, al instante, en su Smartphone.

Otra de las posibilidades que ofrece dicha aplicación es la de enviar mini-tareas en tiempo real a los alumnos y conocer su opinión mediante cuestionarios que el profesor puede crear a través de su panel de control personal. De la misma manera que los mensajes, se enviará una notificación “push” a los dispositivos de los estudiantes, que pueden contestar al sondeo de una manera rápida y totalmente anónima, por lo que incentiva la participación en clase y facilita la obtención de información de aquellos estudiantes más reticentes a mostrar sus opiniones de una manera pública. Una vez respondidos, el profesor obtendrá unas gráficas y tablas con el que podrá observar al instante los resultados de la tarea o de la encuesta.

Si bien es cierto, el uso de la tecnología debe de ser adecuado para que se implemente de una forma correcta en el ámbito de estudio y no llegue a ser una distracción más que lo dificulte. Con la adopción de este tipo de aplicaciones se pretende fomentar el buen uso del recurso tecnológico y así facilitar y fomentar el vínculo académico.

(2) El  entorno

En un aula tradicional el profesor se encuentra delante de los estudiantes impartiendo su clase y los estudiantes no tienen otra opción que estar mirando siempre hacia él. Esto limita física y mentalmente a los alumnos y el profesor se convierte en su única posibilidad de adquirir conocimiento.
Por otro lado, si los estudiantes pudiesen gestionar el espacio en el aula y lo adaptaran según la necesidad del momento o de la tarea, lograrían tomar mayor control sobre la experiencia de aprendizaje y de esta forma hacerla más intensa y duradera.

Algunas de las universidades más prestigiosas han empezado a tener muy en cuenta el tema de la organización de los espacios en su práctica diaria. Es el caso por ejemplo de la Universidad de Minnesota que en el 2010 inauguró un edificio entero, el “Robert Bruininks Hall”, con la finalidad de proporcionar un espacio ideal para la implementación del aprendizaje proactivo, con capacidad para más de 200 estudiantes. La facultad de diseño y arquitectura de Harvard también ha desarrollado un espacio polifacético y flexible, llamado “The Hilt Room”, para que los alumnos puedan desarrollar sus habilidades e involucrarse directamente en el proceso de aprendizaje.

Hace años que TecnoCampus apuesta por una organización de los espacios en el aula que proporcione a los estudiantes el ambiente ideal para explotar sus potenciales y fomentar sus espíritus emprendedores, por esa razón en el 2012 creó el “InnoLab”, un espacio innovador, donde todos los muebles se pueden desplazar fácilmente, las mesas, las pizarras y donde podemos encontrar sofás y hasta una cocina.

Innolab Master

Cuando imparto clase en el InnoLab puedo implementar algunas dinámicas de “active learning” que difícilmente podría llevar a cabo en un aula convencional.

Por ejemplo el contexto es ideal para conseguir dinámicas de “role play” donde los estudiantes divididos en grupos y sentados alrededor de las mesas, juegan el papel de distintos actores, como por ejemplo el rol de emprendedores e inversores en una clase de emprendimiento o bien, simulan cómo distintas empresas buscan llegar a un acuerdo comercial en una clase de dirección de ventas.

En InnoLab también podemos aislar grupos de alumnos si queremos que estos no interactúen entre ellos. Dicha posibilidad resulta ser importante, por ejemplo, en la resolución de casos prácticos empresariales.

Si los alumnos están realizando un “brainstorming” sobre maneras de comercializar un mismo producto en mercados muy distintos, podrán utilizar dinámicas de “visual thinking” aprovechando las muy diversas posibilidades y cambios que un ambiente tan flexible como el InnoLab ofrece.

Si bien el “active learning” está considerado como el futuro en la enseñanza, en TecnoCampus ya es un presente consolidado.

Referencias

Felder, R. M., & Brent, R. (2009). Active learning: An introduction. ASQ Higher Education Brief, 2(4), 1-5.

Freeman, S., Eddy, S. L., McDonough, M., Smith, M. K., Okoroafor, N., Jordt, H., & Wenderoth, M. P. (2014). Active learning increases student performance in science, engineering, and mathematics. Proceedings of the National Academy of Sciences, 111(23), 8410-8415.

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Pablo.lopezaguilar@respondon.com

Júlia de la Cruz

Publicat per Júlia de la Cruz

Estudiante de segundo curso de la Doble titulación Turismo y Gestión del Ocio / Administración de Empresas y Gestión de la Innovación. Colaboradora del Máster en Emprendimiento e Innovación del TecnoCampus.

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