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La formación no se acaba con la obtención de un título de Grado. Hacerlo supone perder oportunidades personales y profesionales, y quedarte a medio camino de todo tu potencial. Por eso, estudiar un máster o un postgrado en tu especialidad u otras relacionadas es hoy imprescindible tanto si acabas de conseguir tu título, como si eres un profesional que necesitas reciclarte y aumentar tus conocimientos.

Aquí tienes ocho buenas razones por las cuales deberías seguir formándote al largo de toda tu carrera laboral.

1) Una carrera ya no es suficiente

Hace tiempo que tener un título de Grado (las antiguas licenciaturas) no se convierte en un elemento diferencial para las empresas a la hora de escoger un candidato u otro. Serán los estudios avanzados y complementarios, como másteres, postgrados, cursos de especialización y formación en idiomas los que te harán destacar y facilitarán tu contratación, así como el prestigio de la institución donde se hayan cursado estos estudios.

2) Especialización

En el mercado laboral actual, saber de todo ya no es lo que se valora, y una formación generalista no es suficiente para las exigencias profesionales del siglo XX. Nos encaminamos hacia una especialización que te hará más valioso/valiosa para el contratante. Tu objetivo tiene que ser convertirte en el mejor especialista de un área en concreto.

3) Actualización de conocimientos

El reciclaje de conocimientos es fundamental para a cualquier profesional. Las técnicas, los conocimientos generales, el know-how, son aspectos que cambian y evolucionan con el tiempo, y lo que estudiaste hace cinco o diez años ya no tiene por qué ser lo mismo. Un profesional que quiere estar al día para ser mejor en su campo siempre sacará provecho de unos estudios de máster o postgrado.

4) Mejorar la situación laboral

Los tres puntos anteriores, que sintetizan los beneficios de la formación continuada, te llevará sí o sí a una mejor situación laboral. La especialización, la ampliación i la actualización de conocimientos se traducen en nuevas oportunidades laborales, tanto promocionando dentro de una misma empresa, como encontrando un nuevo trabajo, con la que actualices el CV, y con la que hasta encuentres más realidad. La formación continuada es siempre un impulso laboral. Con datos de 2014, Ingoempleo Adecco indicaba que existe una diferencia del 51,8% entre el salario de alguien con formación de máster o postgrado y el de alguien con formación de grado. Y para los perfiles sènior, los estudios de máster o postgrado son a más la oportunidad de oro para cambiar de sector o redirigir la vida profesional.

5) Ampliar la red de contactos

Ampliar tus estudios siempre supone ampliar tus redes humanas. Estudiantes, profesores, profesionales de tu entorno, cada persona que conozcas se convierte no solo en una potencial nueva relación personal, sino en una potencial relación profesional que se puede traducir en una colaboración, un nuevo trabajo, un nuevo negocio, un nuevo y excitante proyecto a desarrollar.

6) Posibilidad de intercambio con otros países

Las instituciones de calidad incluyen dentro los planes de formación continuada programas de intercambio en centros educativos en el extranjero. El universo de conocimientos y experiencias aumenta exponencialmente al mismo tiempo que tu dominio del idioma del destino. Y nuevamente, es una experiencia muy valiosa a nivel laboral no solo por la ampliación de fronteras, sino por el valor que añade esto a tu currículum.

7) Generador de conocimiento

Para los que quieren dedicarse a la investigación, los estudios oficiales de máster y la formación de postgrado son una pieza esencial antes del doctorado. La formación especializada, la capacidad de convertirte en un experto en un campo determinado, es la que te da la base para la investigación y para generar nuevo conocimiento que contribuya al desarrollo de esta especialidad.

8) Crecimiento personal

El ser humano es un ser intelectual. La formación nos nutre no solo de conocimientos de aplicación práctica a nivel laboral, sino de conocimientos y habilidades que integramos en nuestra vida personal. Los nuevos conocimientos, a más, nos ayudan a no caer en la desmotivación de la monotonía, a ampliar nuestros horizontes, a hacer crecer nuestras expectativas de vida, y por tanto a ambicionarlas y continuar creciendo. La formación continuada, pues, no es solo un recurso profesional, es aquello que sintoniza con la esencia que nos hace humanos: el deseo de saber más y crecer interiormente.

Seguir estudiando después del grado, pues, se convierte no solo en un lujo sino una necesidad profesional y personal. No importa la edad, no importa si todo justo acabas de graduarte o si llevar diez o quince años inmersos en el mundo laboral: ampliar tus conocimientos con lo que es un máster o un postgrado significará un paso hacia delante, limpiamente positivo, en tu vida.